Dejando Huella

HUELLAS


Esa primera inhalación de vida define nuestra existencia, y desde esa primera respiración empezamos a dejar nuestra huella a lo largo de toda nuestra existencia.


Al recibir el regalo de la vida, inevitablemente compartiremos nuestra esencia, entraremos a hacer parte activa de la dinámica universal en la que nuestra huella se perpetuará por siempre.




Te invito a que hagas una pausa y observes y sientas el efecto de tu presencia en el universo. Siéntate y observa más allá del aspecto físico. Sé consciente de la manera en que te paras en el mundo, la manera en que tocas la vida.

No solo lo que haces, sino el cómo lo haces va a demarcar tu huella.

La intención en cada paso queda claramente marcada en la profundidad de su huella.


Regálate la oportunidad de pararte descalzo sintiendo la piel de nuestra Madre Tierra.

Siente el peso de tu cuerpo descendiendo hasta la planta de tus pies.

Exhala completamente.

Siente como tu peso desciende. Siente como dejas huella.


Cierra los ojos durante esta pausa y observa el camino que tus huellas han trazado a lo largo del tiempo.

Huellas que dejamos en el corazón y memoria de los demás, huellas que dejamos en la naturaleza a medida que recorríamos nuestro caminar de la vida.

Observa cómo estas huellas te anclan al suelo que ahora soporta tu peso.




Hay huellas que dejan marcas profundas tanto de gozo como de dolor.

Hay huellas más superficiales que otras, pero no necesariamente menos importantes. Aún la más sutil de tus huellas puede dejar una marca imborrable y memorable.


Allí, sobre el suelo que te soporta, exhala. Descarga el dolor y todo aquello que ya ha servido su propósito. Deja todo lo que ya no es necesario seguir cargando en tu caminar. Esfuérzate por aligerar tu carga.


Entre más peso llevas, más profunda será la huella.


Puedes transformar en huellas de sabiduría, crecimiento, perdón, sanación y gratitud aquellas huellas profundas que llevan la marca del dolor.


Si nos aferramos al dolor, no trascenderemos y viviremos encadenados a nuestro sufrimiento.

La decisión de apegarnos a esas etapas de sufrimiento deja no solo huellas, sino también marcas y cicatrices que fácilmente sangran de nuevo, obstaculizando el devenir natural de tu caminar.


Al exhalar con profunda consciencia, apreciación y gratitud, permítete sentir la ligereza y libertad de tu ser.

Exhala y reconcíliate con tu caminar, reconociendo que las experiencias que construyeron tu trayecto han forjado la persona que ahora eres; la persona que ahora siente la forma de sus huellas bajo la planta de sus pies..


Exhala y despídete con gratitud de las huellas que marcaron tu pasado.

Exhala y visualiza como esta exhalación actúa como las olas del mar, suavizando las huellas que dejaste plasmadas. Estas huellas las absorbe el vasto mar y el infinito del universo. No han desaparecido, han sido transformadas.

Exhala y celebra tu libertad.

Inhala y decide el tipo de huella que deseas dejar hacia el futuro.